Apagar y desconectar el cooler de la corriente eléctrica.
Retirar la cubierta del cooler.
Limpiar el polvo y la suciedad de las aspas del ventilador, los disipadores de calor y las rejillas de ventilación con un paño limpio y seco.
Aspirar el polvo y la suciedad de las áreas internas del cooler.
Usar aire comprimido para eliminar el polvo y la suciedad de las áreas de difícil acceso.
Inspeccionar los componentes del cooler para detectar signos de desgaste o daño. Si se detecta algún problema, contactar al fabricante o a un técnico calificado.
Volver a colocar la cubierta del cooler.
Conectar el cooler a la corriente eléctrica y encenderlo.
Verificar que el cooler esté funcionando correctamente.